ENFERMEDADES DESATENDIDAS Y ENLACES CONEXOS: [6]«Inocuidad de los alimentos» (OMS, Octubre de 2017) /[5]«La OMS informa de los avances sin precedentes en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas» [OMS, 19 DE ABRIL DE 2017] /[4]«10 datos sobre la neurocisticercosis» (OMS, Abril de 2017) /[3]«Teniasis y cisticercosis» (Actualización <> OMS, Marzo de 2017) /[2]«Informe de la OMS señala que los niños menores de 5 años representan casi un tercio de las muertes por enfermedades de transmisión alimentaria» [OMS, DICIEMBRE DEL 2015] /[1]«¿Por qué se les dice “desatendidas” a algunas enfermedades tropicales?» (OMS, enero de 2012)




[6] «Inocuidad de los alimentos»

(OMS / Nota descriptiva, Octubre de 2017)

FUENTE: OMS 2017 / Centro de prensa > Notas descriptivas

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs399/es/

Inocuidad de los alimentos

Nota descriptiva
Octubre de 2017


Datos y cifras

  • El acceso a alimentos inocuos y nutritivos en cantidad suficiente es fundamental para mantener la vida y fomentar la buena salud.
  • Los alimentos insalubres que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer.
  • Se estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas –casi 1 de cada 10 habitantes– por ingerir alimentos contaminados y que 420 000 mueren por esta misma causa, con la consiguiente pérdida de 33 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD).
  • Los niños menores de 5 años soportan un 40% de la carga atribuible a las enfermedades de transmisión alimentaria, que provocan cada año 125 000 defunciones en este grupo de edad.
  • Las infecciones diarreicas, que son las más comúnmente asociadas al consumo de alimentos contaminados, hacen enfermar cada año a unos 550 millones de personas y provocan 230 000 muertes.
  • La inocuidad de los alimentos, la nutrición y la seguridad alimentaria están inextricablemente relacionadas. Los alimentos insalubres generan un círculo vicioso de enfermedad y malnutrición, que afecta especialmente a los lactantes, los niños pequeños, los ancianos y los enfermos.
  • Al ejercer una presión excesiva en los sistemas de atención de la salud, las enfermedades transmitidas por los alimentos obstaculizan el desarrollo económico y social, y perjudican a las economías nacionales, al turismo y al comercio.
  • En la actualidad, las cadenas de suministro de alimentos atraviesan numerosas fronteras nacionales. La buena colaboración entre los gobiernos, los productores y los consumidores contribuye a garantizar la inocuidad de los alimentos.

Principales enfermedades trasmitidas por los alimentos y sus causas

Las enfermedades transmitidas por los alimentos son generalmente de carácter infeccioso o tóxico y son causadas por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas que penetran en el organismo a través del agua o los alimentos contaminados.

Los patógenos de transmisión alimentaria pueden causar diarrea grave o infecciones debilitantes, como la meningitis. La contaminación por sustancias químicas puede provocar intoxicaciones agudas o enfermedades de larga duración, como el cáncer. Las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden causar discapacidad persistente y muerte. Algunos ejemplos de alimentos insalubres son los alimentos de origen animal no cocinados, las frutas y hortalizas contaminadas con heces y los mariscos crudos que contienen biotoxinas marinas.

Bacterias:
  • Salmonella, Campylobacter y Escherichia coli enterohemorrágica figuran entre los patógenos de transmisión alimentaria más comunes que afectan a millones de personas cada año, a veces con consecuencias graves o mortales. Los síntomas son fiebre, dolores de cabeza, náuseas, vómitos, dolores abdominales y diarrea. Los alimentos asociados con los brotes de salmonelosis son, por ejemplo, los huevos, la carne de ave y otros productos de origen animal. Los casos de infección por Campylobacter de transmisión alimentaria son causados principalmente por la ingestión de leche cruda, carne de ave cruda o poco cocinada y agua potable. Escherichia coli enterohemorrágica se asocia con el consumo de leche no pasteurizada, carne poco cocinada y fruta y hortalizas frescas.
  • La infección por Listeria provoca abortos espontáneos y muerte neonatal. Si bien la frecuencia de la enfermedad es relativamente baja, la gravedad de sus consecuencias, que pueden llegar a ser mortales, sobre todo para los lactantes, los niños y los ancianos, sitúa a la listeriosis entre las infecciones de transmisión alimentaria más graves. Listeria se encuentra en los productos lácteos no pasteurizados y en diversos alimentos preparados, y puede crecer a temperaturas de refrigeración.
  • La infección por Vibrio cholerae se transmite por la ingestión de agua o alimentos contaminados. Los síntomas son, entre otros, dolores abdominales, vómitos y diarrea acuosa profusa, que pueden dar lugar a deshidratación grave y provocar la muerte. Los alimentos asociados con brotes de cólera son el arroz, las hortalizas, las gachas de mijo y varios tipos de mariscos.

Los antimicrobianos, como los antibióticos, son esenciales para tratar las infecciones causadas por las bacterias. Sin embargo, su utilización excesiva o errónea en la medicina veterinaria y humana se ha vinculado a la aparición y propagación de bacterias resistentes, que hacen que los tratamientos de enfermedades infecciosas en los animales y en el hombre dejen de ser eficaces. Las bacterias resistentes se introducen en la cadena alimentaria a través de los animales (por ejemplo, las salmonellas a través del pollo). La resistencia a los antimicrobianos es una de las principales amenazas a las que se enfrenta la medicina moderna.

Virus:

Los síntomas característicos de las infecciones causadas por norovirus son las náuseas, los vómitos explosivos, la diarrea acuosa y los dolores abdominales. El virus de la hepatitis A puede provocar enfermedades hepáticas persistentes y se transmite en general por la ingestión de mariscos crudos o poco cocinados o de productos crudos contaminados. La manipulación de alimentos por personas infectadas suele ser la fuente de la contaminación.

Parásitos:

Algunos parásitos, como los trematodos presentes en el pescado, únicamente se transmiten a través de los alimentos. Otros, en cambio, como Echinococcus spp o Taenia solium, pueden infectar a las personas a través de los alimentos o por contacto directo con los animales. Otros parásitos, como Ascaris, Cryptosporidium, Entamoeba histolytica o Giardi, se introducen en la cadena alimentaria a través del agua o el suelo, y pueden contaminar los productos frescos.

Priones:

Los priones son agentes infecciosos constituidos por proteínas que se caracterizan por estar asociados a determinados tipos de enfermedades neurodegenerativas. La encefalopatía espongiforme bovina (EEB o “enfermedad de las vacas locas”) es una enfermedad por priones que afecta al ganado y que se relaciona con la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en el hombre. El consumo de productos cárnicos procedentes de bovinos que contienen materiales especificados de riesgo, como tejido cerebral, constituye la vía de transmisión más probable del prion al hombre.

Sustancias químicas

Las sustancias que plantean más riesgos para la salud son las toxinas naturales y los contaminantes ambientales.

  • Las toxinas naturales abarcan las micotoxinas, las biotoxinas marinas, los glucósidos cianogénicos y las toxinas presentes en las setas venenosas. Los alimentos básicos como el maíz o los cereales pueden contener elevados niveles de micotoxinas, como la aflatoxina y la ocratoxina. Una exposición prolongada a esas toxinas puede afectar al sistema inmunitario y al desarrollo normal, o causar cáncer.
  • Los contaminantes orgánicos persistentes son compuestos que se acumulan en el medio ambiente y en el organismo humano. Los ejemplos más conocidos son las dioxinas y los bifenilos policlorados, que son subproductos indeseados de los procesos industriales y de la incineración de desechos. Se hallan en el medio ambiente en todo el mundo y se acumulan en la cadena alimentaria animal. Las dioxinas son compuestos muy tóxicos que pueden causar problemas reproductivos y de desarrollo, dañar el sistema inmunitario, interferir en el funcionamiento hormonal y causar cáncer.
  • Los metales pesados como el plomo, el cadmio y el mercurio causan daños neurológicos y renales. La presencia de metales pesados en los alimentos se debe principalmente a la contaminación del aire, del agua y del suelo.

Carga de las enfermedades de transmisión alimentaria

La carga que las enfermedades de transmisión alimentaria imponen a la salud pública, el bienestar social y la economía se ha subestimado a menudo debido a la infranotificación y la dificultad para establecer una relación de causalidad entre las contaminaciones de alimentos y las enfermedades o muertes por ellas provocadas.

El informe Estimación de la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria publicado en 2015 por la OMS es el primero en ofrecer estimaciones completas sobre la carga de morbilidad causada por 31 agentes contaminantes (bacterias, virus, parásitos, toxinas y productos químicos) a nivel mundial y regional.

El mundo en evolución y la inocuidad de los alimentos

El suministro de alimentos inocuos fortalece las economías nacionales, el comercio y el turismo, contribuye a la seguridad alimentaria y nutricional, y sirve de fundamento para el desarrollo sostenible.

La urbanización y los cambios en los hábitos de consumo, en particular los viajes, han multiplicado el número de personas que compran y comen alimentos preparados en lugares públicos. Dado que la globalización ha potenciado la demanda de una mayor variedad de alimentos, la cadena alimentaria mundial es cada vez más larga y compleja.

Ante el crecimiento de la población mundial, la intensificación e industrialización de la agricultura y la producción ganadera para satisfacer la creciente demanda de alimentos plantean a la vez oportunidades y dificultades para la inocuidad de los alimentos. Se prevé que el cambio climático también incidirá en la inocuidad de los alimentos, ya que los cambios de temperatura pueden modificar los riesgos que amenazan la inocuidad de los alimentos relacionados con la producción, almacenamiento y distribución de alimentos.

Estas dificultades suponen una mayor responsabilidad para los productores y distribuidores de alimentos en lo que atañe a la inocuidad de los alimentos. Los incidentes locales pueden transformarse rápidamente en emergencias internacionales debido a la rapidez y el alcance de la distribución de los productos. En los últimos diez años se han registrado brotes de enfermedades graves transmitidas por los alimentos en todos los continentes, a menudo amplificados por la globalización del comercio.

Como ejemplo cabe citar la contaminación con melamina de leches artificiales para lactantes en 2008 (que afectó a 300 000 lactantes y niños pequeños, seis de los cuales murieron, solo en China) y el brote en 2011 de Escherichia colienterohemorrágica en Alemania, relacionado con brotes de fenogreco contaminados, que afectó a ocho países de Europa y de América del Norte y se saldó con 53 muertes e importantes pérdidas económicas.

La inocuidad de los alimentos: una prioridad de salud pública

Los alimentos insalubres plantean amenazas para la salud a escala mundial y ponen en peligro la vida de todos: los lactantes, los niños pequeños, las embarazadas, las personas mayores y las personas con enfermedades subyacentes son particularmente vulnerables. Las enfermedades diarreicas afectan cada año a unos 220 millones de niños, de los que 96 000 acaban muriendo.

Los alimentos insalubres generan un círculo vicioso de diarrea y malnutrición que compromete el estado nutricional de los más vulnerables. Cuando el suministro de alimentos es inseguro, las personas tienden a adoptar dietas menos sanas y a consumir más “alimentos insalubres” que contienen sustancias químicas, microbios y otros peligros que ponen en riesgo la salud.

La Segunda Conferencia Internacional FAO/OMS sobre Nutrición (ICN2), celebrada en Roma en noviembre de 2014, reiteró la importancia de la inocuidad de los alimentos para lograr una mejor nutrición humana a través de una alimentación sana y nutritiva. La mejora de la inocuidad de los alimentos constituye pues un elemento clave para avanzar hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los gobiernos deben elevar la inocuidad de los alimentos al rango de prioridad de salud pública, estableciendo y aplicando sistemas eficaces en materia de inocuidad de los alimentos que permitan asegurar que los productores y proveedores de productos alimenticios a lo largo de toda la cadena alimentaria actúen de forma responsable y suministren alimentos inocuos a los consumidores.

La contaminación de los alimentos puede producirse en cualquiera de las etapas del proceso de fabricación o de distribución, aunque la responsabilidad recae principalmente en el productor. Sin embargo, una buena parte de las enfermedades transmitidas por los alimentos son causadas por alimentos que han sido preparados o manipulados de forma incorrecta en el hogar, en establecimientos que sirven comida o en los mercados. No todos los manipuladores y consumidores de alimentos entienden la importancia de adoptar prácticas higiénicas básicas al comprar, vender y preparar alimentos para proteger su salud y la de la población en general.

Todos podemos contribuir a garantizar que los alimentos sean seguros. He aquí algunos ejemplos de medidas eficaces que podrían adoptarse:

Los responsables de la formulación de políticas pueden:
  • crear y mantener sistemas e infraestructuras adecuados (por ejemplo, laboratorios) para gestionar y hacer frente a los riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria, en particular durante las emergencias;
  • fomentar la colaboración entre sectores como la salud pública, la salud animal, la agricultura y otros, con el fin de mejorar la comunicación y la actuación común;
  • integrar la inocuidad de los alimentos en las políticas y programas más generales relativos a la alimentación (por ejemplo, la seguridad en materia de alimentación y nutrición);
  • pensar en términos globales y actuar a escala local a fin de garantizar que los alimentos producidos localmente sean inocuos a nivel internacional.
Los manipuladores y consumidores de alimentos pueden:
  • cobrar conciencia de los alimentos que utilizan (leer las etiquetas en los envases de los alimentos, elegir con conocimiento de causa, familiarizarse con los peligros alimentarios más comunes);
  • manipular y preparar los alimentos de una manera segura en el hogar o en el momento de su venta en restaurantes o en mercados locales, poniendo en práctica las cinco claves para la inocuidad de los alimentos, publicadas por la OMS;
  • cultivar frutas y hortalizas basándose en la publicación de la OMS: cinco claves para cultivar frutas y hortalizas más seguras mediante la disminución de la contaminación microbiana.

Respuesta de la OMS

El objetivo de la OMS es facilitar la prevención, detección y capacidad de respuesta a la amenaza que constituyen los alimentos insalubres para la salud pública a escala mundial. Uno de los resultados que la OMS pretende conseguir a través de sus actividades es lograr que los consumidores tengan confianza en sus administraciones y en el suministro de alimentos seguros.

Para ello, la OMS ayuda a los Estados Miembros a fortalecer su capacidad para prevenir, detectar y gestionar los riesgos de origen alimentario mediante:

  • la realización de evaluaciones científicas independientes sobre los riesgos microbiológicos y químicos, que constituyen el fundamento del conjunto de normas, directrices y recomendaciones internacionales sobre los alimentos que se conocen como el Codex Alimentarius, con el fin de garantizar la inocuidad de los alimentos, sea cual sea su procedencia;
  • la evaluación de la inocuidad de las nuevas tecnologías utilizadas para la elaboración de alimentos, como la modificación genética y la nanotecnología;
  • la asistencia para mejorar los sistemas nacionales y los marcos jurídicos destinados a garantizar la inocuidad de los alimentos, y la creación de infraestructura adecuada para la gestión de los riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos. La Red Internacional de Autoridades en materia de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN), creada por la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tiene por objeto agilizar el intercambio de información en situaciones de emergencia relacionadas con la seguridad de los alimentos;
  • la promoción de prácticas seguras para la manipulación de alimentos a través de programas sistemáticos de prevención y sensibilización sobre las enfermedades, y sobre la base de la información de la publicación Cinco claves para la inocuidad de los alimentos de la OMS y de sus materiales de capacitación; y
  • la promoción de la inocuidad de los alimentos como componente importante de la seguridad sanitaria y la integración de la inocuidad de los alimentos en las políticas y programas nacionales con arreglo al Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005).

La OMS colabora estrechamente con la FAO, con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y con otras organizaciones internacionales para garantizar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo.

 



[5] «La OMS informa de los avances sin precedentes en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas»

[

FUENTE: OMS 2017 / Centro de prensa > Comunicados de prensa

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/ntd-report/es/

La OMS informa de los avances sin precedentes en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa hoy de los progresos notables alcanzados por la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) desde 2007. Se estima que, solo en 2015, se ha tratado a 1000 millones de afectados.

Margaret Chan, Directora General de la OMS, ha señalado: «La Organización ha sido testigo de avances extraordinarios en el empeño por doblegar antiguas plagas como la enfermedad del sueño y la elefantiasis. En los últimos 10 años, una de las alianzas mundiales más eficaces de la salud pública moderna ha conseguido evitar secuelas discapacitantes y rescatar de la pobreza a millones de personas».

En el informe de la OMS Integración de la lucha contra las ETD en la salud y el desarrollo mundiales se demuestra que mediante un apoyo político decidido, donaciones desinteresadas de medicamentos y mejoras en las condiciones de vida se pueden ampliar de forma continuada los programas de lucha contra estas enfermedades en los países donde son más frecuentes.

En 2007, un grupo de asociados mundiales se reunió para combatir conjuntamente las ETD. Desde entonces, numerosos asociados locales e internacionales han colaborado con los ministerios de salud de los países donde estas enfermedades son endémicas para ofrecer medicamentos de calidad garantizada y brindar atención y tratamiento a largo plazo.

En 2012, los asociados aprobaron la hoja de ruta de la OMS sobre las ETD, comprometiéndose a proporcionar apoyo y recursos adicionales para eliminar 10 de las ETD más comunes.

Estos son sus principales logros:

  • el tratamiento de 1000 millones de personas por lo menos contra una ETD, contando solamente 2015;
  • el tratamiento profiláctico contra la filariasis linfática (elefantiasis) de 556 millones de personas;
  • el tratamiento contra la oncocercosis (ceguera de los ríos) de más de 114 millones de personas, es decir, el 62% de los afectados;
  • la notificación de solamente 25 casos humanos de dracunculosis en 2016, un logro que pone al alcance de la mano la erradicación de la enfermedad;
  • la reducción de la incidencia de la tripanosomiasis africana humana (enfermedad del sueño) desde 37 000 nuevos casos en 1999 hasta una cifra muy inferior a 3000 casos en 2015;
  • la eliminación del tracoma, la principal causa infecciosa de ceguera, como problema de salud pública en Omán, Marruecos y México. Solo en 2015, se proporcionó tratamiento quirúrgico a más de 185 000 afectados en todo el mundo y se administraron antibióticos más de 56 millones de personas;
  • leishmaniasis visceral: en 2015, logro del objetivo de eliminación en el 82% de los subdistritos de la India, el 97% de los subdistritos de Bangladesh y el 100% de los distritos del Nepal;
  • la notificación, en 2015, de solamente 12 muertes humanas por rabia en la Región de las Américas, un logro que acerca a la Región al objetivo de eliminar la enfermedad en el ser humano de aquí a 2015.

Sin embargo, el informe subraya la necesidad de ampliar aún más las medidas de lucha en otras esferas.

El Dr. Dirk Engels, Director del Departamento de Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, señala que «para seguir avanzando en la lucha contra estas enfermedades tendremos que realizar progresos que nos acerquen al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible».

Alcanzar las metas mundiales relativas al agua y el saneamiento será fundamental. La OMS calcula que hay 2400 millones de personas que aún no disponen de instalaciones sanitarias básicas, como inodoros y letrinas, y que más de 660 millones continúan bebiendo agua de fuentes «no mejoradas», como las aguas superficiales.

Paralelamente, la preocupación mundial por los brotes recientes de la enfermedad por el virus de Zika y por sus complicaciones asociadas ha llevado a intensificar los esfuerzos de lucha antivectorial. En mayo del presente año, la Asamblea Mundial de la Salud examinará las propuestas de adopción de una nueva respuesta mundial para el control de vectores. Además, se han abierto perspectivas más favorables que permitirán conceder mayor prioridad a la colaboración intersectorial para promover la veterinaria de salud pública.

Reunión Mundial de Asociados

El informe Integración de la lucha contra las ETD en la salud y el desarrollo mundiales se presentará en la Reunión Mundial de Asociados sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas, que se celebrará en Ginebra el 19 de abril de 2017.

Esta reunión, en la que se reconocerán los esfuerzos por «Colaborar. Acelerar. Eliminar», contará con la presencia de ministros de salud, representantes de la industria, asociados y numerosas personalidades, entre ellas filántropos, donantes y otras partes interesadas.

Además de celebrar los 10 años de colaboración entre los diversos interesados, el evento también marcará el quinto aniversario de la hoja de ruta sobre las ETD, en que la OMS estableció metas y plazos para combatir, eliminar y erradicar muchas de estas enfermedades, así como el quinto aniversario de la Declaración de Londres.

Nota para los redactores

Las enfermedades tropicales desatendidas son causa de ceguera, desfiguración, mutilación y debilidad para cientos de millones de personas residentes en barrios urbanos marginales y en las regiones del mundo donde la pobreza es más acuciante.

Estas enfermedades, que antiguamente eran prevalentes en varias zonas del mundo, actualmente están restringidas a regiones tropicales y subtropicales donde el agua es insalubre, la higiene y saneamiento resultan insuficientes y las condiciones de vivienda no son adecuadas. Las poblaciones más pobres que viven en zonas rurales remotas, barrios marginales de las ciudades o zonas de conflicto son las que corren mayor riesgo de sufrir estas enfermedades.

Más del 70% de los países y territorios que informan de la presencia de ETD tienen unos ingresos medianos o bajos.

Breve descripción de las enfermedades tropicales desatendidas

Dengue: infección vírica transmitida por mosquitos que causa síntomas gripales y en ocasiones evoluciona hasta el dengue grave, con complicaciones que pueden ocasionar la muerte.

Rabia: enfermedad vírica que se transmite al ser humano a través de la mordedura de perros infectados. Una vez que aparecen los síntomas, es siempre mortal.

Tracoma: infección cutánea debilitante que produce una grave destrucción de la piel, los huesos y los tejidos blandos.

Úlcera de Buruli: debilitating skin infection causing severe destruction of the skin, bone and soft tissue.

Pian: enfermedad bacteriana crónica que afecta principalmente a la piel y los huesos.

Lepra: enfermedad infecciosa que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos.

Enfermedad de Chagas: infección que se transmite a través del contacto con los insectos vectores, la ingestión de alimentos contaminados, la transfusión de sangre infectada, la transmisión congénita, el trasplante de órganos o los accidentes de laboratorio.

Tripanosomiasis africana humana (enfermedad del sueño): parasitosis que se transmite por la picadura de la mosca tsetsé. Si no se diagnostica y se trata lo antes posible, es mortal en casi todos los casos.

Leishmaniasis: enfermedad transmitida por la picadura de hembras de flebótomos infectadas. En su forma cutánea, que es la más frecuente, produce lesiones ulcerosas en la cara, cicatrices desfigurantes y discapacidad.

Teniasis y neurocisticercosis: la teniasis es una infección intestinal provocada por la tenia adulta. La cisticercosis se produce cuando el ser humano ingiere huevos de tenia que se transforman en larvas en los tejidos.

Dracunculosis (enfermedad del gusano de Guinea): enfermedad provocada por nematodos, que se contrae al beber agua contaminada con pulgas de agua infectadas por el parásito.

Equinococosis: infección provocada por larvas de tenia que forman quistes patógenos en el ser humano. La transmisión se produce al ingerir los huevos del parásito, que los perros y determinados animales salvajes suelen eliminar en las heces.

Trematodiasis de transmisión alimentaria: infection acquired by consuming fish, vegetables and crustaceans contaminated with larval parasites.

Filariasis linfática: infección transmitida por mosquitos que ocasiona un agrandamiento anormal de las extremidades y los genitales. Está causada por gusanos adultos que se alojan y reproducen en el sistema linfático.

Micetoma: infección cutánea debilitante e incapacitante causada, muy probablemente, por la inoculación de determinados hongos o bacterias en el tejido subcutáneo.

Oncocercosis (ceguera de los ríos): parasitosis de los ojos y la piel que se transmite por la picadura de moscas negras infectadas. Cursa con prurito intenso y lesiones oculares, y puede provocar discapacidad visual y ceguera permanente.

Esquistosomiasis: infección por trematodos que se transmite al ser humano cuando las larvas del parásito, liberadas por caracoles de agua dulce, penetran en la piel durante el contacto con aguas infestadas.

Helmintiasis transmitidas por el suelo: grupo de infecciones por nematodos intestinales que se transmiten por el suelo contaminado por heces humanas.


Para obtener más información, puede ponerse en contacto con:

Fadéla Chaib
Responsable de comunicación, OMS
Teléfono (oficina): +41 22 791 3228
Móvil (celular): +41 794 755 556
Correo electrónico: chaibf@who.int

Ashok Moloo
Responsable de información, OMS
Móvil (celular): +41 79 540 5086
Correo electrónico: molooa@who.int

Christopher Strebel
Responsable de comunicación, OMS
Móvil (celular): +41 79 475 5559
Correo electrónico: strebelc@who.int

 



[4] «10 datos sobre la neurocisticercosis»

(OMS / Reportajes > Cifras y datos, Abril de 2017)

FUENTE: OMS 2017 / Reportajes > Cifras y datos

http://www.who.int/features/factfiles/neurocysticercosis/es/

10 datos sobre la neurocisticercosis

Abril de 2017

La neurocisticercosis es una de las principales causas mundiales de epilepsia.

La neurocisticercosis es una infección parasitaria prevenible del sistema nervioso central, causada por la tenia porcina (Taenia solium). El ser humano se infecta al comer carne mal cocinada, sobre todo de cerdo, al beber agua contaminada por huevos de tenia o por malas prácticas higiénicas.

La teniasis es la infección intestinal por las tenias adultas. Cuando no se trata, las larvas de T. soliuminvaden los tejidos del organismo y producen una afección más grave, conocida como cisticercosis. Cuando las larvas se alojan en el sistema nervioso central producen la neurocisticercosis, que es la forma más grave de la enfermedad y una causa frecuente de epilepsia en el mundo.

El presente documento ofrece información clave sobre la neurocisticercosis.


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[3] «Teniasis y cisticercosis» (Actualización)

(OMS / Nota descriptiva, Marzo de 2017)

FUENTE: OMS 2017 / Centro de prensa > Notas descriptivas

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs376/es/

Teniasis y cisticercosis

Nota descriptiva
Marzo de 2017


Datos y cifras

  • La teniasis es una infección intestinal provocada por la tenia adulta.
  • Hay tres especies que la causan en el ser humano: Taenia soliumTaenia saginata y Taenia asiatica, si bien solamente T. solium causa problemas graves de salud.
  • La teniasis por T. Solium se transmite al ser humano a través de la ingestión de quistes larvarios de tenia (cisticercos) presentes en la carne de cerdo poco cocinada.
  • Los portadores humanos de tenias excretan los huevos en las heces y contaminan el medio ambiente cuando defecan al aire libre.
  • El ser humano también se puede infectar por huevos de T. solium al ingerir agua o alimentos contaminados o a consecuencia de una mala higiene.
  • Tras su ingestión, los huevos de T. solium se transforman en larvas en varios órganos del organismo. Cuando alcanzan el sistema nervioso central pueden causar síntomas neurológicos (neurocisticercosis), en particular epilepsia.
  • T. solium es la causa del 30% de los casos de epilepsia en muchas zonas endémicas donde hay cerdos en libertad cerca de donde viven las personas.
  • Más del 80% de los 50 millones de personas afectadas en el mundo por epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos bajos.
  • Existen diversas medidas de lucha contra estos parásitos, que se aplican en función del contexto y los recursos de cada país.

Transmisión y carga de enfermedad

La teniasis es una infección intestinal provocada por tres especies de cestodos: Taenia solium (tenia del cerdo), Taenia saginata (tenia del vacuno) y Taenia asiatica.

El ser humano se infecta por T. saginata o por T. asiatica cuando consume, respectivamente, carne de vacuno o hígado de cerdo que no se han cocinado adecuadamente, pero la teniasis por estas dos especies tiene poca repercusión en la salud humana. Por tanto, esta nota descriptiva trata solamente sobre la transmisión de T. solium y sobre sus consecuencias para la salud.

La infección por T. solium se produce cuando las personas consumen carne infectada de cerdo cruda o poco cocinada. Los huevos de tenia se excretan con las heces y pueden infectar a los cerdos. En el ser humano, la infección por T. soliumcausa pocos síntomas. Sin embargo, además de infectar a los cerdos, esta tenia puede transmitirse al ser humano si se ingiere y sus larvas pueden infectar los tejidos (cisticercosis humana), pudiendo causar efectos devastadores para la salud.

Las larvas, que se denominan cisticercos, se pueden desarrollar en los músculos, la piel, los ojos y el sistema nervioso central. La formación de quistes en el cerebro se conoce como neurocisticercosis y puede producir cefaleas graves, ceguera, convulsiones, epilepsia y muerte. La neurocisticercosis es la causa prevenible de epilepsia más frecuente en el mundo, y se calcula que produce el 30% de los casos en los países donde esta parasitosis es endémica.

La cisticercosis afecta principalmente a la salud y el sustento de las comunidades rurales de los países en desarrollo de África, Asia y América Latina. Otras de sus consecuencias son la reducción del valor de mercado del ganado vacuno y porcino y el peligro que supone el consumo de carne de cerdo. En 2015, el Grupo epidemiológico de referencia sobre la carga de enfermedades de transmisión alimentaria señaló que T. solium es una de las principales causas de muerte por dichas enfermedades y la responsable de la pérdida de 2,8 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad. De acuerdo con los datos disponibles sobre la prevalencia de la epilepsia, se estima que entre 2,56 y 8,30 millones de personas padecen neurocisticercosis, sumando los casos sintomáticos y los asintomáticos.

En 2010, la OMS añadió la cisticercosis por T. solium a la lista de las principales enfermedades tropicales desatendidas y estableció una hoja de ruta con dos objetivos: elaborar una estrategia validada para combatir y erradicar la teniasis/cisticercosis por T. solium y ampliar las intervenciones para lograrlo en algunos países de aquí a 2020.

Síntomas

La teniasis por T. soliumT. saginata o T. asiatica se caracteriza generalmente por síntomas leves e inespecíficos. Puede cursar con dolor abdominal, náuseas, diarrea o estreñimiento, que aparecen alrededor de 8 semanas después de ingerir carne que contiene cisticercos, una vez que la tenia se ha desarrollado completamente en el intestino.

Estos síntomas pueden permanecer hasta que la tenia muere después de haber sido tratada (en caso contrario, puede vivir durante muchos años). Se considera que, sin tratamiento, la infección con T. solium suelen persistir de dos a tres años.

En el caso de la cisticercosis por T. solium, el periodo de incubación es variable, y las personas infectadas pueden permanecer asintomáticas durante años.

En algunas regiones endémicas (en particular, de Asia), la infección produce nódulos (pequeños bultos que se perciben con el tacto) visibles o palpables bajo la piel (a nivel subcutáneo). La neurocisticercosis se asocia a diversos síntomas y signos, dependiendo del número, tamaño, estadio y localización de las lesiones y de la respuesta inmunitaria del huésped, pero también puede ser asintomática. Los síntomas pueden ser: cefalea crónica, ceguera, convulsiones (epilepsia si son recurrentes), hidrocefalia, meningitis, demencia y síntomas causados por el efecto de masa en el sistema nervioso central.

Tratamiento

La teniasis se puede tratar con praziquantel (dosis única de 5 10 mg/kg) o niclosamida (adultos y niños mayores de 6 años: dosis única de 2 g, después de un desayuno ligero, seguido de un laxante a las 2 horas; niños de 2 a 6 años: 1 g; niños menores de 2 años: 500 mg).

En el caso de la neurocisticercosis, dado que la destrucción de los quistes puede producir una respuesta inflamatoria, la enfermedad activa requiere a veces tratamientos prolongados con praziquantel y/o albendazol, además de un tratamiento sintomático con corticosteroides y/o antiepilépticos o, en algunos casos, un tratamiento quirúrgico. Las dosis y la duración del tratamiento son muy variables, dependiendo sobre todo del número, tamaño, localización y estadio de desarrollo de los quistes y del edema inflamatorio que los rodea, así como de los signos y síntomas clínicos, en especial si son graves o agudos.

Prevención y control

Para prevenir, controlar y, eventualmente, eliminar T. solium deben aplicarse intervenciones apropiadas de salud pública que abarquen los sectores de la veterinaria, la salud humana y el medio ambiente. En la lucha contra T. solium se pueden utilizar ocho intervenciones combinadas de distintas formas en función del contexto de cada país:

  • administración masiva de medicamentos contra la teniasis;
  • identificación y tratamiento de los casos de teniasis;
  • educación sanitaria, que incluya la higiene y la inocuidad alimentaria;
  • mejoras del saneamiento;
  • mejoras de la cría de cerdos;
  • tratamiento antihelmíntico de los cerdos: oxfendazol (un fármaco disponible y aprobado para el tratamiento de la cisticercosis porcina), a dosis de 30 mg/kg;
  • vacunación de los cerdos (vacuna con TSOL18, disponible en el mercado); y
  • mejor inspección de las carnes y del procesamiento de productos cárnicos.

Los datos epidemiológicos fiables sobre la distribución geográfica de la teniasis/cisticercosis por T. solium en las personas y los cerdos siguen siendo escasos.

La utilización de mecanismos de vigilancia adecuados debe permitir la notificación de nuevos casos de cisticercosis humana o porcina, de manera que se puedan identificar las comunidades de alto riesgo y centrar en esas zonas las medidas de prevención y control.

Función de la OMS

La colaboración con las autoridades veterinarias y de inocuidad de los alimentos, así como de otros sectores, es esencial para lograr los objetivos a largo plazo de reducir la morbilidad y salvaguardar el valor de la cadena alimentaria.

Con la finalidad última de evitar el sufrimiento humano generado por la neurocisticercosis, el programa de enfermedades tropicales desatendidas de la OMS está colaborando estrechamente con otros departamentos de la Organización en las esferas de salud mental, investigación y desarrollo, inocuidad de los alimentos y agua y saneamiento, así como con otros organismos, tales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), para atender las necesidades de colaboración interdisciplinaria en el control de T. solium.

Con objeto de disponer de una orientación clara sobre el necesario enfoque por fases de la aplicación de los programas de lucha contra la teniasis, la OMS, los países y los asociados clave han tomado las primeras medidas destinadas a identificar la mejor estrategia para interrumpir la transmisión de T. solium y mejorar la detección y el tratamiento de los casos de neurocisticercosis con los instrumentos de que disponemos en la actualidad.

Sigue siendo necesario contar con instrumentos diagnósticos mejores, simples, costoefectivos y rápidos para detectar los portadores de T. solium sobre el terreno, así como los casos humanos y porcinos de cisticercosis, y orientar la planificación la supervisión de los programas. En diciembre de 2015 se celebró en la sede de la OMS una reunión de partes interesadas en los instrumentos diagnósticos de la teniasis y la cisticercosis por T. solium para abordar el problema de la inexistencia de pruebas diagnósticas adecuadas para la teniasis, la cisticercosis y la neurocisticercosis.

Los programas de la OMS encaminados a luchar contra las enfermedades tropicales desatendidas y mejorar la salud mental también permiten establecer normas con base empírica para diagnosticar y tratar la neurocisticercosis por T. solium a fin de facilitar el abordaje clínico y contribuir a la elaboración de políticas y programas nacionales.

Varios países están preparando programas experimentales con los instrumentos disponibles y llevan a cabo investigaciones operativas para medir el impacto de las estrategias y perfeccionarlas. Hay más países interesados en unirse a la red OMS para el control de la teniasis/cisticercosis.

Es fundamental disponer de datos fiables obtenidos durante la vigilancia para evaluar la carga de enfermedad y los avances realizados. Como ocurre con otras enfermedades desatendidas que azotan a poblaciones marginadas y zonas remotas, los datos disponibles son escasos. La OMS intenta remediar esta situación recogiendo y analizando datos sobre T. solium y sobre los factores de riesgo asociados con su presencia, entre otras cuestiones sobre las condiciones de cría de los cerdos, la inocuidad de los alimentos y el saneamiento.

Es urgente disponer de fondos y donaciones sostenibles de fármacos antihelmínticos para alcanzar los objetivos establecidos en la lucha contra T. solium.

 



[2] «Informe de la OMS señala que los niños menores de 5 años representan casi un tercio de las muertes por enfermedades de transmisión alimentaria»

(OMS / Comunicado de prensa, )

FUENTE: OMS 2015 / Centro de prensa > Comunicados de prensa

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2015/foodborne-disease-estimates/es/

Informe de la OMS señala que los niños menores de 5 años representan casi un tercio de las muertes por enfermedades de transmisión alimentaria

 

– La primera estimación de la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria muestra que casi 1 de cada 10 personas enferman cada año al ingerir alimentos contaminados y 420.000 mueren como consecuencia de estas enfermedades.
– Los niños menores de 5 años corren un riesgo particularmente grande y 125.000 niños mueren cada año de enfermedades de transmisión alimentaria.
– Las regiones de África y Asia Sudoriental de la OMS tienen la carga más alta de enfermedades de transmisión alimentaria.

Comunicado de prensa

 

3 DE DICIEMBRE DEL 2015 ǀ GINEBRA – Casi un tercio (30%) de todas las muertes por enfermedades de transmisión alimentaria se producen en niños menores de 5 años, pese a que los niños de esa edad representan solo 9% de la población mundial. Esta es una de las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el informe Estimación de la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria, el más completo publicado hasta la fecha sobre el impacto de los alimentos contaminados en la salud y el bienestar.

Según el informe, en el cual se presenta una estimación de la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria causadas por 31 agentes (bacterias, virus, parásitos, toxinas y productos químicos), cada año hasta 600 millones de personas de todo el mundo, o casi 1 de cada 10, enferman tras consumir alimentos contaminados. De estas personas, 420.000 mueren, incluidos 125.000 niños menores de 5 años.

“Hasta ahora, las estimaciones de las enfermedades de transmisión alimentaria eran vagas e imprecisas, lo cual ocultaba los costos humanos reales de los alimentos contaminados. Este informe deja las cosas en claro”, dijo la doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS. “Saber qué agentes patógenos transmitidos por los alimentos están causando los mayores problemas en qué partes del mundo, posibilita una acción focalizada del público, los gobiernos y la industria alimentaria”, añadió.

Aunque la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria es un problema de salud pública a nivel mundial, las regiones de África y Asia Sudoriental de la OMS tienen la incidencia y las tasas de mortalidad más altas, incluso en los niños menores de 5 años.

“Estas estimaciones son el resultado de diez años de trabajo, con el aporte de más de 100 expertos de todo el mundo. Son cálculos conservadores, y hay que hacer más para mejorar la disponibilidad de datos sobre la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria. Sin embargo, según lo que sabemos ahora, es evidente que la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria es considerable y afecta a todo el mundo, en particular a los niños menores de 5 años y a las personas que viven en zonas de bajos ingresos”, explicó el doctor Kazuaki Miyagishima, Director del Departamento de Inocuidad de los Alimentos, Zoonosis y Enfermedades de Transmisión Alimentaria, de la OMS.

Las enfermedades diarreicas causan más de la mitad de la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria, con 550 millones de personas que enferman y 230.000 que mueren cada año. Los niños corren un riesgo especial de padecer enfermedades diarreicas transmitidas por los alimentos: 220 millones enferman y 96.000 mueren cada año. La diarrea suele deberse a la ingestión de carne y huevos crudos o mal cocidos, verduras y frutas mal lavadas, y productos lácteos, contaminados por norovirus, CampylobacterSalmonella no tifoídica y Escherichia coli patógena.

Otros factores importantes que contribuyen a la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria son la fiebre tifoidea, la hepatitis A, Taenia solium (una tenia) y las aflatoxinas (producidas por el moho en granos almacenados de forma inapropiada).

Ciertas enfermedades, como las causadas por Salmonella no tifoídica, son un problema de salud pública en todas las regiones del mundo y afectan a países de ingresos altos y de ingresos bajos por igual. Otras enfermedades, como la fiebre tifoidea, el cólera transmitido por alimentos y las enfermedades causadas por E. colipatógena, son mucho más comunes en los países de bajos ingresos, mientras que Campylobacter es un agente patógeno importante en los países de ingresos altos.

El riesgo de padecer enfermedades de transmisión alimentaria es mayor en los países de ingresos bajos y medianos, y está vinculado a la preparación de alimentos con agua contaminada, la falta de higiene y condiciones inadecuadas en la producción y el almacenamiento de alimentos, el bajo nivel de alfabetismo y educación, y la insuficiencia de leyes en materia de inocuidad de los alimentos o su falta de aplicación.

Las enfermedades de transmisión alimentaria pueden causar síntomas de corta duración, como náuseas, vómitos y diarrea (afección que generalmente se denomina “intoxicación alimentaria”), pero también pueden causar enfermedades más prolongadas, como cáncer, insuficiencia renal o hepática y trastornos cerebrales y neurales. Estas enfermedades pueden ser más graves en los niños, las embarazadas, los ancianos y las personas con el sistema inmunitario debilitado. Los niños que sobreviven algunas de las enfermedades de transmisión alimentaria más graves pueden sufrir retraso del desarrollo físico y mental, que tiene efectos irreversibles en su calidad de vida.

La inocuidad de los alimentos es una responsabilidad compartida, dice la OMS. Las conclusiones del informe destacan la amenaza mundial planteada por las enfermedades de transmisión alimentaria y reafirman la necesidad de que los gobiernos, la industria alimentaria y la gente hagan más para asegurar la inocuidad de los alimentos y prevenir las enfermedades de transmisión alimentaria. Es necesario en particular educar y capacitar a los productores de alimentos, los proveedores, las personas que manipulan alimentos y el público en general sobre la prevención de las enfermedades de transmisión alimentaria. La OMS está colaborando estrechamente con los gobiernos nacionales para ayudar a formular y aplicar estrategias y políticas de inocuidad de los alimentos que tengan efectos positivos en el mercado mundial.

Nota a los editores:

Además de la incidencia de enfermedades y muertes, en el informe de la OMS y las monografías de PLOS se cuantifica la carga de morbilidad en cuanto a los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), es decir, el número de años de vida saludables perdidos debido a enfermedades y a la muerte, con objeto de facilitar la clasificación entre las causas de las enfermedades y entre regiones. La carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria causada por los 31 peligros en el 2010 fue de 33 millones de AVAD; los niños menores de 5 años representaron el 40% de esta carga.

El impacto normativo y social de este informe se examinará de manera pormenorizada en un simposio organizado por la OMS y el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Holanda, que se realizará el 15 y 16 de diciembre en Ámsterdam.


Para más información, diríjase a:

Fadéla Chaib, OMS
Teléfono: +41 22 791 32 28
Móvil: +41 79 475 55 56
Correo electrónico: chaibf@who.int

Olivia Lawe-Davies, WHO
Teléfono: +41-22-7911209
Móvil: +41-794755545
Correo electrónico: lawedavieso@who.int


Aspectos destacados del informe por Región de la OMS

Región de África de la OMS

Se calcula que la Región de África de la OMS tiene la carga más alta de enfermedades de transmisión alimentaria por habitante, con más de 91 millones de personas que se enferman y 137.000 muertes cada año.

Las enfermedades diarreicas son la causa de 70% de las enfermedades de transmisión alimentaria en la Región de África. Salmonella no tifoídica, que puede ser transmitida por huevos y carne de aves contaminados, causa el mayor número de muertes: 32.000 por año en la región, más de la mitad de las muertes mundiales por la enfermedad. El 10 por ciento de la carga general de morbilidad de transmisión alimentaria en esta región se debe a Taenia solium (tenia del cerdo).

Los peligros químicos, específicamente el cianuro y las aflatoxinas, causan un cuarto de las muertes por enfermedades de transmisión alimentaria en la Región. El konzo, una forma particular de parálisis causada por el cianuro de la yuca, es privativo de la Región de África y causa la muerte en 1 de cada 5 personas afectadas.

Región de las Américas de la OMS

Se estima que la región de las Américas de la OMS tiene la segunda carga más baja de enfermedades de transmisión alimentaria a nivel mundial. Sin embargo, 77 millones de personas todavía se enferman anualmente al consumir alimentos contaminados, y de esas personas mueren alrededor de 9.000 al año. De las personas que se enferman, 31 millones son menores de 5 años y de ellos mueren más de 2.000 al año.

Aunque la carga general de enfermedades diarreicas es menor que en otras regiones, todavía son las enfermedades de transmisión alimentaria más comunes en la Región de las Américas. Los norovirus, CampylobacterE. coli y Salmonellano tifoídica causan 95% de los casos.

La toxoplasmosis y la tenia del cerdo (Taenia solium) constituyen un gran motivo de preocupación en lo que respecta a la inocuidad de los alimentos en América Central y en América del Sur. La toxoplasmosis se propaga por medio de la carne cruda o mal cocida, así como por verduras y frutas mal lavadas, y puede llevar al deterioro de la vista y a trastornos neurológicos.

Región del Mediterráneo Oriental de la OMS

La Región del Mediterráneo Oriental tiene la tercera carga más alta de enfermedades de transmisión alimentaria por habitante, después de las regiones de África y Asia Sudoriental. Se estima que más de 100 millones de personas que viven en la Región del Mediterráneo Oriental contraen una enfermedad de transmisión alimentaria cada año y 32 millones de las personas afectadas son niños menores de 5 años.

Las enfermedades diarreicas (causadas por E. coli, norovirus, Campylobacter y Salmonella no tifoídica) representan el 70% de la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria.

En la Región del Mediterráneo Oriental mueren alrededor de 37.000 personas cada año después de consumir alimentos malsanos, debido principalmente a enfermedades diarreicas, fiebre tifoidea, hepatitis A y brucelosis. Tanto la fiebre tifoidea como la hepatitis A se contraen al consumir alimentos contaminados por heces de una persona infectada, en tanto que la brucelosis es causada generalmente por leche sin pasteurizar o queso elaborado con leche de cabras u ovejas infectadas. La mitad de los casos mundiales de brucelosis se producen en personas que viven en esta región, con más de 195.000 personas infectadas cada año que presentan fiebre, dolores musculares o artritis grave, fatiga crónica, síntomas neurológicos y depresión.

Región de Europa de la OMS

En el informe se recalca que, aunque la Región de Europa de la OMS tiene la carga más baja de enfermedades de transmisión alimentaria a nivel mundial, más de 23 millones de personas se enferman cada año en la región tras consumir alimentos malsanos y se producen 5.000 muertes.

Las enfermedades diarreicas representan la mayoría de las enfermedades transmitidas por alimentos en la Región de Europa de la OMS. Las más comunes son las infecciones por norovirus, con unos 15 millones de casos, seguidas de las campilobacteriasis, que representan cerca de 5 millones de casos. La salmonelosis no tifoidea causa el mayor número de muertes: casi 2.000 al año.

La toxoplasmosis transmitida por alimentos, enfermedad parasitaria grave que se propaga por medio de carne cruda o mal cocida, así como verduras y frutas mal lavadas, puede causar hasta el 20% de la carga de morbilidad de transmisión alimentaria y afecta a más de 1 millón de personas en la región cada año. La listeriosis también incide gravemente en la salud de las personas que la contraen y causa alrededor de 400 muertes al año en la Región de Europa. La listeriosis puede culminar en septicemia y meningitis y generalmente se propaga al consumir verduras crudas contaminadas, comidas preparadas, carnes procesadas, pescado ahumado o quesos blandos.

Región de Asia Sudoriental de la OMS

La Región de Asia Sudoriental de la OMS tiene la segunda carga más alta de enfermedades de transmisión alimentaria por habitante, después de la Región de África. Sin embargo, en cifras absolutas, más personas que viven en la Región de Asia Sudoriental de la OMS se enferman y mueren de enfermedades de transmisión alimentaria cada año que en cualquier otra región de la OMS, con más de 150 millones de casos y 175.000 muertes al año. Unos 60 millones de niños menores de 5 años se enferman y 50.000 mueren de enfermedades de transmisión alimentaria en la Región de Asia Sudoriental cada año.

Los agentes causantes de enfermedades diarreicas, es decir, norovirus, Salmonellano tifoídica y E. coli patógena, son la causa de la mayoría de las muertes por enfermedades de transmisión alimentaria en la región. Además, la tenia del cerdo (Taenia solium) incide mucho en la salud. Puede causar quistes en el cerebro, que es la causa prevenible más frecuente de epilepsia en todo el mundo.

A nivel mundial, la mitad de las personas que contraen una infección y mueren de fiebre tifoidea o hepatitis A viven en la Región de Asia Sudoriental.

Región del Pacífico Occidental de la OMS

Cada año, 125 millones de personas en la Región del Pacífico Occidental de la OMS enferman después de ingerir alimentos contaminados y más de 50.000 mueren. Igual que en las demás regiones, la mayor carga se observa en los niños menores de 5 años, con 40 millones que enferman y 7.000 que mueren cada año.

A diferencia de otras regiones del mundo, donde las enfermedades diarreicas causan la mayor proporción de muertes, se estima que las aflatoxinas son la causa principal de muerte por enfermedades de transmisión alimentaria en la Región del Pacífico Occidental. La aflatoxina, una toxina producida por el moho que crece en granos almacenados de forma inapropiada, puede causar cáncer hepático, una de las formas más letales de cáncer. Se estima que, en el Pacífico Occidental, más de 10.000 personas contraen cáncer hepático debido a aflatoxinas cada año y 9 de cada 10 mueren de esta enfermedad. Alrededor de 70% de las personas que se enferman debido a aflatoxinas en todo el mundo viven en la Región del Pacífico Occidental de la OMS.

La Región del Pacífico Occidental también tiene la tasa de mortalidad más alta por parásitos transmitidos por alimentos, en particular la duela hepática china (Clonorchis sinensis), Echinococcus multilocularis y Taenia solium (tenia del cerdo). La duela hepática china, que se transmite generalmente al ingerir pescado crudo, mal cocido o procesado incorrectamente, infecta a más de 30.000 personas en la región por año, causando la muerte en 1 de cada 5 casos. Casi todas las personas infectadas por la duela hepática china viven en el Pacífico Occidental. La carga más alta de morbilidad se debe al efecto discapacitante de las infecciones de los pulmones y el sistema nervioso central por Paragonimus spp.

 



[1] «¿Por qué se les dice “desatendidas” a algunas enfermedades tropicales?»

(OMS / Preguntas y respuestas en línea, 19 de enero de 2012)

FUENTE: OMS 2012 / Reportajes > Pregunta al experto

http://www.who.int/features/qa/58/es/

¿Por qué se les dice “desatendidas” a algunas enfermedades tropicales?

Preguntas y respuestas en línea
19 de enero de 2012

P: ¿Por qué se les dice “desatendidas” a algunas enfermedades tropicales?

R: Las poblaciones más pobres, residentes en zonas rurales remotas, barrios suburbanos marginales o zonas de conflicto, suelen ser las más afectadas por estas enfermedades, que persisten cuando hay pobreza y se concentran de forma casi exclusiva en las poblaciones pobres del mundo en desarrollo.

Estas enfermedades reciben poca atención y se ven postergadas en las prioridades de la salud pública porque los afectados carecen de influencia política. La inexistencia de estadísticas fiables también ha dificultado los esfuerzos por sacarlas de las sombras.

Entre esas enfermedades cabe destacar el dengue, la rabia, el tracoma causante de ceguera, la úlcera de Buruli, las treponematosis endémicas (pian), la lepra (enfermedad de Hansen), la enfermedad de Chagas, la tripanosomiasis africana humana (enfermedad del sueño), la leishmaniasis, la cisticercosis, la dracunculosis (enfermedad del gusano de Guinea), la equinococosis, las infecciones por trematodos transmitidas por los alimentos, la filariasis linfática, la oncocercosis (ceguera de los ríos), la esquistosomiasis (bilharziasis) y las helmintiasis transmitidas por el suelo (gusanos intestinales).

Las enfermedades tropicales desatendidas afectan a cerca de 1000 millones de personas, y en particular a las poblaciones pobres residentes en zonas de clima tropical y subtropical. Generalmente se agrupan varias de ellas en una misma región geográfica, y los pacientes a menudo están afectados por más de una. Más del 70% de los países y territorios afectados por estas enfermedades tienen economías de ingresos bajos o medios-bajos.

Las infecciones se asocian a la insalubridad del agua y a las malas condiciones de vivienda y saneamiento. Los niños son los más vulnerables a estas enfermedades que cada año matan o causan incapacidad permanente a millones de personas, produciendo a menudo sufren dolor físico y estigmatización social de por vida.

Sin embargo, hay motivos para el optimismo. Muchas de las enfermedades tropicales desatendidas pueden prevenirse, eliminarse, e incluso erradicarse si se mejora el acceso a intervenciones seguras y rentables ya existentes. Su control depende de intervenciones simples que pueden ser llevadas a cabo por personal no especializado (profesores, dirigentes de las aldeas, voluntarios locales) en acciones preventivas de base comunitaria.

 


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